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20/06

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Gastronomía y vinos de la tierra

Fino en catavino

El vino Fino de la denominación de origen Jerez-Xeres-Sherry sólo se elabora en el triángulo geográfico formado por El Puerto de Santa María, Sanlucar de Barrameda y Jerez de la Frontera. Entre los Finos de Jerez y El Puerto, aún siendo un mismo tipo de vino existen diferencias que vienen dadas por los respectivos microclimas. La situación costera de El Puerto y su emplazamiento a nivel del mar permiten que las brisas marinas alcancen los pagos vitícolas de su término y le confieren a sus mostos características singulares de sabor y fragancia. La crianza de esos mostos (hasta hacerse vinos) en bodegas situadas en el casco urbano portuense, flanqueadas por el río Guadalete al Este, y por el océano Atlántico al Sur, completa la labor. De ahí que el vino Fino de El Puerto está preñado de influjos marinos de la cepa a la copa.

Bodegas Obregón

El Fino, elemento propio de identidad de la cultura portuense, es considerado único e incomparable por su peculiar sistema de crianza biológica bajo el velo de flor, capa de levaduras que aparece de forma espontánea en la superficie del vino almacenado en la bota, que además de aislar a éste del contacto con el aire, impidiendo así su oxidación, consumen parte del etanol del vino y le aporta nutrientes. Las principales bodegas de la ciudad son Osborne, 501, Luis Caballero, Gutiérrez-Colosía, Terry, Obregón, y Grant o 7 Esquinas.

Plato de papas con chocos

Un buen vino debe tener siempre un buen plato al que acompañar, y eso precisamente no falta en El Puerto, prepárense para un lugar de excelencia gastronómica por antonomasia. La provincia de Cádiz es variada en su historia y geografía y esto se plasma en sus productos. Se decida por un restaurante, una tasca o le invite un portuense a su mesa, cada uno de sus platos atesorará unas raices centenarias de gastronomía tradicional y sublime. Desde el rito del "tapeo" bien sea por el día o la noche, apostado en cualquier barra para disfrute del paladar y del buen conversador, hasta los más modernos restaurantes de autor, el portuense se siente orgulloso de su herencia gastronómica.

Mesa con mariscos

La variedad y frescura de los productos del mar atraen a muchísimos visitantes que no pueden evitar probar "huevas aliñás", cazón en adobo, coquinas, pulpo, ortiguillas, "pescaito frito" (pijotas, puntillitas, boquerones, acedías, salmonetes), tortillitas de camarones. No hay que olvidar sus guisos marineros; desde la urta a la roteña, pasando por las "papas con chocos", dorada a la sal, hasta el más portuense y antiguo “cardillo de perro" (compuesto por pescadilla y naranja, difícil de encontrar ya en los bares de El Puerto). Tampoco faltan ensaladas; "papas aliñás", "picadillos" y "piriñaca". Aunque sea una obviedad, es de obligado cumplimiento nombrar los mariscos; langostinos y gambas se llevan la palma en las mesas, pero no olvide probar los "burgaillos", "galeras", "camarones" y "cañaíllas", no se arrepentirá. No descarte probar otro tipos de productos, pues la huerta y la sierra proveen los fogones y cocinas de El Puerto de productos procedentes de otras comarcas de la provincia, sus carnes, hortalizas, quesos y chacinas son de una calidad espléndida. De postre un tocino de cielo, unas tejas de almendra o tarta imperial, y si hace calor que mejor que un helado tradicional. Más tarde, otra opción culinaria es un buen café acompañado de la riquísima reposteria, que con clara influencia árabe, encontrará en cualquiera de las confiterías de la ciudad.